miércoles, 1 de marzo de 2017

Gramática para escritores IX. Formas no personales del verbo I: Infinitivo



El infinitivo, el gerundio y el participio son las formas no personales del verbo. Se llaman no personales porque no expresan persona gramatical.

Las formas no personales pueden llevar complementos propios de los verbos y desempeñar funciones propias del sustantivo (infinitivo), del adjetivo (participio) y del adverbio (gerundio).

INFINITVIO

Es la forma que el verbo puede adoptar para funcionar como sustantivo sin dejar de ser verbo. Y, como el sustantivo, puede llevar determinativo. En El triste escapar de los mentirosos, escapar actúa como sustantivo sin dejar de ser verbo.
                                                                                                  
Como sustantivo (y aquí sí deja de ser verbo), admite el género masculino a través del artículo y presenta variación de número: el pasar / los pasares.

Infinitivo simple (escribir):

El infinitivo simple sirve para mencionar a los verbos. Así, decimos «el verbo ir», por ejemplo. Ello se debe a que el infinitivo es la forma sustantivada de los verbos (y que mejor forma de nombrarlos que con un nombre). Podemos decir: El frotar se va a acabar; Contaminar está prohibido en este río. Por tanto, los infinitivos siempre terminan en –ar, -er o –ir. Todo lo que va por delante de esa desinencia es la raíz del verbo.

Para saber si un infinitivo está cumpliendo la función de nombre, basta con ponerle delante un artículo o un demostrativo, o cualquier otro determinativo. Si funciona bien la oración así, si no se atasca y empieza a hacer ruidos extraños o a soltar gasolina, estamos ante un infinitivo disfrazado de nombre. Y tanto se disfraza a veces, y tantas veces disfrazado se usa, que el genio del idioma lo adopta como tal y hasta le dota de número plural si lo necesita: El saber no ocupa lugar; Los saberes del hombre son ilimitados; Estoy triste por culpa de un querer; Estos quereres de Jaime son peligrosos.

Infinitivo compuesto (haber escrito):

Es un infinitivo postizo, porque no se trata propiamente de una forma propia de cada verbo, sino de una forma genérica (haber) a la que en realidad acompaña el participio particular. Por tanto, podemos definirlo como un participio del verbo significador que se une a un auxiliar polivalente. Pero se usa y de alguna manera hay que registrarlo en cada verbo. Como todos los compuestos, da idea de acción completada: haber escrito.

El infinitivo compuesto se emplea siempre con idea de anterioridad a otra acción: Es necesario haber escrito algún libro para que le llamen a uno escritor. La idea se parece pero no es igual que si se usa el infinitivo simple: Es necesario escribir algún libro para que le llamen a uno escritor. En ese caso no se da la acción por terminada. Quien use la primera frase quiere decir que para recibir la consideración de escritor hace falta terminar un libro. Quien use la segunda creerá que solo se precisa empezarlo (o al menos tenerlo algo avanzado, pero no es necesario que esté acabado).

El infinitivo compuesto (o infinitivo de pasado) se usa también con valor regañón (es lo que en la entrada anterior denominamos «imperativo de pasado»).

No me dejaron subir al tren porque no tenía billete.
—Pues habértelo comprado.

Para terminar con el infinitivo, igual que sucede con el infinitivo simple, el infinitivo compuesto puede usarse como sustantivo: El haber comido mucho cinco minutos antes de la carrera explica que te hayas clasificado el último.